Editorial Nº 4: ASÍ ES EL NUEVO COLEGIO DEL PRÍNCIPE JORGE

El centro elegido por el príncipe Guillermo y su esposa Catalina para educar a su primogénito es descrito por The Good Schools Guide -una guía sobre las mejores escuelas británicas- como un establecimiento "cosmopolita, grande y algo caótico" para padres que quieran ofrecer a sus hijos "la mejor educación que el dinero puede comprar". Aunque la edad de inicio está en torno a los cuatro años, la publicación advierte de que lo idea sería solicitar la matrícula del niño en cuestión en el momento de su nacimiento, ya que por norma general hay tres solicitantes por plaza y las evaluaciones para seleccionar a los nuevos alumnos(*) comienzan en noviembre de cara al próximo curso que se inicie en septiembre del año siguiente. Además, contar con un hijo que ya curse sus estudios en el colegio no garantiza que sus hermanos vayan a ser admitidos.

Los requisitos(*) que deben reunir los estudiantes del centro incluyen ser niños seguros de sí mismos, responsables, sociables y "tener una luz especial en los ojos"(*). A cambio de reunir todas estas cualidades, el personal se compromete a educar a jóvenes bondadosos, educados, humildes y "que sepan aportar a los demás, no solo tomar".

"Nuestra esperanza es que nuestros alumnos salgan de la escuela con un fuerte sentido de la responsabilidad social, y enfocados en el buen camino para convertirse en miembros productivos de la sociedad y florecer como ciudadanos concienzudos y comprometidos del mundo", reza una entrada escrita por su director, Ben Thomas.

COMENTARIO DEL DIRECTOR: 

Con ese tipo de criterios evaluativos cualquier escuela puede entregar a la sociedad no sólo "esperanzas" sino realmente: "...alumnos (que) salgan de la escuela con un fuerte sentido de la responsabilidad social, y enfocados en el buen camino para convertirse en miembros productivos de la sociedad y florecer como ciudadanos concienzudos y comprometidos del mundo".

Es decir, personas con preparación académica suficiente para competir en el mundo globalizado actual y con una muy desarrollada Inteligencia Emocional que identifica a una persona madura, libres de egocentrismos infantiles.  Esto es posible porque si los niños son seguros de sí mismos, como los evalúan a su ingreso, es porque han recibido la atención y educación adecuadas en su temprana infancia en el hogar.

(*) Énfasis mío.

hablar-sexualidad

Editorial Nº3: HABLAR DE LA SEXUALIDAD CON LOS ADOLESCENTES

Cuando respondemos a la curiosidad de los niños sobre la sexualidad, mucho antes de la adolescencia, los padres solemos transmitir solamente conocimientos anatómicos, pero adentrarse en el terreno de la sexualidad es algo más complejo, porque en él se mezclan información y emociones. Muchos padres optan por no hablar de la sexualidad con los adolescentes porque no encuentran la manera de hacerlo. (Hay bastante información al alcance de quien dedique un poco de tiempo para leer, pueden y deben asistir a las conferencias que presentan las Escuelas para Padres sobre el tema*)

A continuación damos algunos consejos:

  • Hablar del tema cuanto antes, (porque si no ellos obtendrán información de sus amigos, que tampoco saben bien del tema*) del modo más natural y positivo posible, es mejor que hablar de los peligros (o lamentar resultados lamentables de conductas inadecuadas porque falta de orientación oportuna*).
  • Prestar atención a las palabras que los niños y los adolescentes utilizan para hacer sus preguntas, que muestran qué es lo que saben al respecto.
  • Respetar su intimidad. (Pero mantenerse vigilantes de eventuales cambios de conducta*)
  • Llamar a las cosas por su verdadero nombre, para que puedan asociar sus diferentes fuentes de información: hay que decir pene y no colita, y esperma en lugar de semilla.
  • Ofrecerles libros y revistas especializadas que les servirán a la hora de preguntar. (Es conveniente que los adultos responsables de la formación de los niños o adolescentes revisen estas revistas previamente.*)
  • Animar a los adolescentes a informarse, mostrarles que hay gente dispuesta a ayudarlos. (Pero que empiecen por escoger primero a los padres o los profesores.*)
  • Procurar que sea el padre u otro hombre el que informe al chico y la madre u otra mujer la que informe a la chica. (Sin embargo, no sería dañino que el padre comparta con la hija sobre la idiosincrasia masculina, ni que la madre converse sobre las particularidades del sexo femenino con el hijo.*)
  • Aprovechar las ocasiones, cuando se presenten, para decir lo que no nos parece bien (sobre la sexualidad, como padres interesados por la salud integral de los hijos*) respetando siempre a las personas.

Reaccionar ante la pornografía

  •  No ver esas imágenes con los jóvenes, sino hablar de ellas, para decirles que eso hiere nuestra sensibilidad de adultos y que las consideramos malas para ellos. Si, aun así, las ven, lo harán siendo conscientes de que están transgrediendo una norma.
  • Evitar que los adolescentes tengan una computadora, lap top, smartphone o un televisor en su habitación. Utilizar programas o filtros de control paterno en el ordenador familiar, sabiendo que hay ordenadores accesibles en otros lugares. Consultar cada cierto tiempo el historial de páginas visitadas. 
  • Insistir en las medidas de seguridad en internet: que no den nunca datos personales a desconocidos, no participen en foros o blogs porno, en los que entran también adultos malintencionados.

Autora: Guillemette de la Borie, est journaliste. Elle a travaillé longtemps pour la presse jeunesse, de « Pomme d'Api », le magazine des enfants, à « Phosphore », pour les adolescents.

COMENTARIO DEL DIRECTOR

Debemos considerar que la pornografía es un problema no sólo para los jóvenes, algunos adultos admiten haber sucumbido a ella y haber generado graves problemas con su pareja. Otros la utilizan para dizque mejorar su capacidad viril. Es evidente la responsabilidad que los adultos deben ejercer con sus propios hábitos para tener la autoridad moral de guiar a los niños y adolescentes en su formación integral.

Muchos malos hábitos han adelantado su aparición en el desarrollo de los niños, ver pornografía es uno de ellos, cada vez más niños de menor edad, de ambos sexos, se envician con ella y su lucha para liberarse es verdaderamente dura. Por eso, la autora del artículo recomienda que en la habitación privada de los niños no se ubiquen dispositivos que tienten el poco control que el menor tiene sobre su curiosidad.

También aconseja tomar en serio la existencia de depredadores sociales sobre los cuales se habla poco, pero que se entrometen en la vida, especialmente de las niñas. No siempre se tratan de maleantes, las noticias nos informan que pueden ser compañeros de escuela y se han encontrado hasta miembros de los cuerpos policiales en estas redes perniciosas. Me quedo sorprendido con la ingenuidad de adultos que también incurren en la ligereza de fotografiarse delante del nuevo coche comprado u otras fotos de asuntos íntimos o de su domicilio. Me parece que sería saludable ser más recatados, digo yo.

(*) Son otros comentarios del Director.

adolescentes educacion limites

Editorial Nº2: LOS LÍMITES EN LA ADOLESCENCIA

Marcando límites los padres pueden controlar los conflictos

El adolescente se debate entre su rebeldía y la autoridad que sigue necesitando. Precisa de límites, aunque le cueste asumirlos. Por eso los padres deben mostrarse firmes y seguros frente a sus hijos en esta difícil edad. En los casos más conflictivos será necesaria la ayuda de profesionales, pero los padres tienen la responsabilidad especial en la educación de los adolescentes y es necesario que aprendan a respetar esa autoridad.

Los efectos de la adolescencia en el carácter.

Con el inicio de la pubertad, las hormonas van a adquirir un gran protagonismo, de tal forma que en muchas ocasiones serán las que tomen las riendas del comportamiento del adolescente, en el que, también, se observan las siguientes características:

- Surge una falta de reconocimiento de la autoridad, que les hace cuestionarse todas las normas establecidas por los adultos.

- La familia pierde protagonismo a favor del grupo de los amigos.

- En muchas ocasiones las decisiones y preferencias personales las sacrifican en función de lo que el grupo tolere.

Consejos para padres de adolescentes

- A los adolescentes les cuesta asumir los límites que tanto necesitan y que los ayudan a situarse y a conocer cuáles son sus derechos y sus obligaciones.

- Los padres y los adultos, en general, deberán enfrentarse a situaciones poco agradables, en las que su seguridad será clave para ayudar al adolescente a superar estas crisis.

- No olvidemos que los niños aprenden por modelos, los padres somos sus modelos a imitar, por eso hay que mostrarse seguros.

- Potenciar sus habilidades y mitigar sus defectos. No centrarse solo en los éxitos y fracasos escolares, pues éstos serán una parte de sus vidas, pero no lo único importante.

- Los padres seguirán la misma línea, no contradiciéndose uno al otro y mucho menos delante del adolescente.

- En casos de rabieta o estallido, no es el momento de dialogar con ellos: el lenguaje verbal no sirve de nada.

La ayuda en situaciones extremas

Cuando la situación es extrema, sí que ayuda saber que estamos actuando de forma correcta. El adolescente de hoy dará paso al joven de mañana, y éste será menos impetuoso, menos hiriente, menos provocador, más humano, más justo y más cercano. Y es que los adolescentes verdaderamente no lo tienen fácil.

En muchos casos encontramos chicos y chicas que nos dicen que no saben cómo evitar saltar y estallar a la mínima incomodidad, que les encantaría controlarse pero que no pueden. No lo hacen para fastidiarnos, sino porque no pueden evitarlo.

Errores más frecuentes de los padres

Podemos negociar las normas a seguir, pero nunca debemos dejar que sean ellos los que marquen los límites.

No hay que ceder para evitar males mayores pensando que esto pasará con el tiempo.

Los chicos pueden sentir miedo por tenerlo todo demasiado fácil.

Debemos dejarles que desarrollen sus propias estrategias, que resuelvan sus problemas y conflictos. Pero siempre debemos estar ahí, en un segundo plano.

Firmeza y seguridad de los padres

María Jesús Álava relata el caso de Conchita una adolescente, cuyos padres acudieron a la consulta de la psicóloga en busca de una solución para los problemas de convivencia y de deterioro de las relaciones familiares creados por la actitud de la niña.

Los registros nos mostraron a una adolescente absolutamente descentrada, que estaba pidiendo a gritos? una intervención. Intentamos poner a los padres de acuerdo en unas pautas mínimas de actuación con su hija y les pedimos que trajeran a la niña en la próxima visita. La verdad es que se esforzó bastante y, además, consiguió encauzar el curso; aunque en los tres meses siguientes hubo aún situaciones muy conflictivas.

Al cabo de unos años, justo cuando acababa de terminar su carrera universitaria, Conchita me llamó porque quería que le prestase orientación en los primeros pasos a seguir en su carrera profesional. Sus padres se habían separado hacía tres años, pero ahora pensaba que era lo mejor que pudieron hacer.

Fuente: www.quidamdesarrollo.com - María Jesús Álava Reyes y Silvia Álava Sordo. Psicólogas de Quidam Desarrollo Humano

Comentario del Director

Este es otro tema, pero sin duda muestra la inmadurez de los padres que tuvieron que separarse porque no fueron capaces de resolver sus conflictos como pareja. Esta inconsistencia conyugal, es muy probable, que haya sido percibida por Conchita en su adolescencia y haya contribuido de manera importante, a la desorientación de ella en esos momentos de su desarrollo personal.

 

adolescentes familia como ayudar

Editorial Nº1: ¿CÓMO AYUDAR A LOS ADOLESCENTES?

Los padres pueden ayudar a sus hijos en la adolescencia

La incertidumbre que preside la vida de los adolescentes y su deseo de autonomía los alejan de los adultos. Los conducen a rechazar la ayuda de sus padres, aun cuando se trata de una etapa en la que la necesitan tanto o más que cuando son niños. La adolescencia, período evolutivo comprendido entre el final de la infancia (en torno a los 12 años), y el comienzo de la edad adulta (en torno a los 20), es una etapa de transición.

La incertidumbre de la adolescencia

Durante estos años tu hijo ha dejado de ser un niño pero todavía no es un adulto. La creciente necesidad de autonomía de los adolescentes les lleva a rechazar dicha ayuda, enfrentándose a situaciones que pueden representar una amenaza para su desarrollo posterior. Sin embargo, los adultos deberían seguir disponibles para ayudar en dichas situaciones e ir disminuyendo su protección de forma gradual

Los adolescentes buscan su identidad

La tarea crítica de la adolescencia es la construcción de una identidad propia, diferenciada, la elaboración de un proyecto vital en sus distintas esferas, de forma que se pueda dar una adecuada respuesta a preguntas como las siguientes: ¿quién soy yo?, ¿qué quiero hacer con mi vida?, ¿en qué quiero trabajar?, ¿cómo quiero que sea mi vida social y mi vida familiar?, ¿cuáles son mis criterios morales?, ¿cuáles son los valores por los que merece la pena comprometerse? Cuando dicha tarea se resuelve adecuadamente, se produce una identidad lograda, que se caracteriza por dos criterios generales:

  1. Es el resultado de un proceso de búsqueda personal.

  2. Permite llegar a un nivel suficiente de coherencia y diferenciación.

  3. Adolescentes opuestos a la vida adulta

Una de las principales dificultades que debe afrontar el adulto es la distancia que suele existir entre los sueños y proyectos de su juventud, lo que pretendía llegar a ser, y lo que en realidad es en las distintas esferas de su vida, para lo cual debe adoptar un curso de acción que va excluyendo progresivamente la multitud de posibles alternativas de las que dispone el adolescente. Una buena adaptación en la vida adulta requiere comenzar a aceptarlas mientras se intenta superar lo que se puede.

Cómo seguir ayudando al adolescente

A partir de lo anteriormente expuesto, se deduce la conveniencia de desarrollar las siguientes condiciones para seguir ayudando a los hijos cuando llegan a la adolescencia:

1) Ir retirando la protección de forma gradual.

2) Aceptar y favorecer el proceso de construcción de una identidad diferenciada. (Al mismo tiempo que se respetan los patrones y valores de la familia).

3) Favorecer su integración en grupos de compañeros constructivos. (Por eso es importante mantener la comunicación con los adolescentes y conocer con quién andan los hijos)

4) Estimular la comprensión recíproca. (Entrenar y practicar la empatía en casa)

5) Seguir promoviendo contextos de comunicación, a pesar de que el adolescente los rechace. Y para conseguirlo conviene

1) Elegir momentos adecuados, evitando comunicar cuestiones delicadas en situaciones estresantes, y contemplar incluso la necesidad de detener una discusión cuando adopte un tono de enfrentamiento.

2) Plantear con cuidado los temas conflictivos como problemas compartidos.

3) Evitar los monólogos, los discursos y las lecciones. Los adolescentes rechazan de forma especial este tipo de comunicación, distante y/o protectora, en la que sienten que sus padres no se han enterado de que ya no son niños.

4) Estimular el intercambio de opiniones, escuchándolos para tratar de entenderlos.

5) Establecer costumbres y rutinas diarias que resulten gratificantes para todos los que participan en ellas, en las que de forma normalizada puedan comunicarse las incidencias cotidianas.

6) Evitar reñir continuamente a los adolescentes por conductas de escasa relevancia (como el arreglo del cuarto, de la ropa o la realización de tareas domésticas), porque estas riñas continuas no suelen ser útiles y reducen la calidad de la comunicación; como alternativa suele ser más eficaz establecer un plan consensuado (incluso por escrito), cuyo cumplimiento puede revisarse cada cierto tiempo en un momento de tranquilidad (revisión que también puede escribirse).

Fuente: María José Díaz-Aguado. Catedrática de Psicología de la Educación de la Universidad Complutense

COMENTARIO DEL DIRECTOR

Desde edad muy temprana es necesario establecer puentes de comunicación que perduren para la etapa del desarrollo personal, en que el grupo de amigos se torna más importante que la familia.

Para una buena relación con los hijos en la adolescencia ayudará mucho la relación significativa durante la infancia, como, cada cierto tiempo, el padre y la madre separadamente, dedicarán unas horas en compañía exclusiva con cada uno de ellos, realizando actividades interesantes para la edad de cada uno.

Por ejemplo, el padre invitará a tomar el té o a cenar a la hija en un lugar bonito y atractivo, lo que creará un recuerdo memorable para ella, aumentará su aprecio por sí misma, se valorará y le ayudará a elegir más rigurosamente a sus amigos y en el futuro, a su pareja. Con hijos varones serán oportunidades para cuitas y diálogos (no sermones) sobre el proyecto de vida del adolescente, los valores de la familia y otros temas que aperturen los adolescentes.

Con niños menores, niñas o niños, los llevará de excursión fuera de la ciudad, a trepar árboles, mojarse en el río, subir cerros, serán momentos que recordará cuando sea adolescente y acortará la distancia comunicativa en la adolescencia.

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